Descripción
Un cóctel elegante de jazz nocturno y sofisticación cinematográfica. Dave Grusin firma una partitura que mezcla estándares clásicos con composiciones propias, todo envuelto en humo de club y piano seductor. La voz de Michelle Pfeiffer en “Makin’ Whoopee” se roba el show: sensual, frágil y magnética. Es un disco que suena tanto a cine como a vinilo de culto, perfecto para quienes buscan glamour decadente y atmósfera íntima en su colección.
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